No sé qué haces. No entiendo a qué juegas. Día tras día, hora tras hora te crees más fuerte. Crece tu orgullo y disminuye tu mente. Ingenua es la presa de tus engaños. Ingenuo el poder que se introduce en ti. Ego que se incremente, cerebro que se marchita. Esperanzas de una inocencia perdida. Lloros nocturnos, sombras burlonas. Cazarrecompensas heridos en mil batallas. Muertes progresivas, niños encarcelados. Creaciones rotas, imaginación omitida. Cuentos para dormir, sonatas desde un balcón. Todo pintado de rosa, negro su corazón. Cajas de bombones, poemas y canciones. Luces y sombras. Corazón palpitante, mano dura. Tensión del inframundo, trompetas moribundas. Una hoja rota, una flor tirada. Poemas escritos, versos malditos. Inocencia presente, ceguera absoluta. Atadura en tu mente, opresión y represión.
Verso a verso, prosa a prosa.
Se sonrojan sus mejillas. Lo has logrado, has hecho que sonría. Pobre presa de tus engaños, de tus palabras bonitas. Pobre ciega. Canta el pájaro, él recita y canta, tú te quedas admirada al oír tal balada. Tus pupilas se dilatan, tu corazón se acelera, se sonroja tu cara.
Eres bella, y lo sabes, él no deja de decirlo. Te ríes cual idiota, a él le encanta ese brillo. El brillo de tus ojos marrones cual chocolate, los que se derriten cuando lloras al saber que no es el de antes.
Te ha ganado con palabras, canciones y poesía. Solo te sonrojaba su cara bonita.
Día tras día, hora tras hora, sus hermosos ojos eran tus esposas.
Te hiciste víctima de su autoridad, su orden y su ego. Su fuerza ha crecido alimentada de tu miedo.
Ahora, quítate la venda, abre los ojos, vive la vida y sé feliz...
No hay humano que consiga comprenderme.Aquí viviendo una simple,pero complicada, adolescencia.
jueves, 20 de febrero de 2014
miércoles, 12 de febrero de 2014
Enfrente al ordenador otra vez. Todo se me empieza a hacer difícil. Todo sigue su curso, y como buen progreso tiene cambios, unos mayores y otros menores, unos que duelen y otros que no, pero nunca se olvida todo.
Llega un momento en el que aprendes, aprendes a ser tú, a conocerte y a sentirte tal y como te gusta sentirte. Te quieres, te mimas, deseas amarte más que cualquier otra persona. Comienzas a entender que la mayor relación de tu vida será contigo mismo y que la convivencia es necesaria, entre tu lógica y tus sentimientos.
Pero a veces llega un momento de confusión, de miedo. Tus sentimientos te contradicen y en ocasiones piensas que tu cabeza sigue un rumbo diferente al tuyo. No sabes qué hacer, si reír o llorar, si amar u odiar. Nadie te ayuda, es imposible. Todo en tu interior es una autopista colapsada por miles de vehículos que solo quieren escapar de allí e incluso unos se van pasando por encima de otros. Algo concreto y abstracto. Orden y caos en un mismo sitio. No se sabe lo que predomina. La conciencia se omite, suprimida y escondida en un refugio con la razón.
Decides acabar con esto, decides dejar de vivir. No quieres sentir eso. Quieres que todo esté perfecto ahí dentro y quieres descubrir de una vez cuál es tu verdadera elección, pero eso nunca llegará. Nada será perfecto ahí dentro ni aquí fuera. Nunca existirá la perfección.
Te lo prohiben, tiras todo, lloras y rompes.
Alguien te quiere, más que tú mismo. Alguien te dice que eres especial, que eres lo mejor y que no debes hacer ninguna de las cosas que tienes pensadas hacer, porque aunque no seas perfecto para ti, para alguien lo serás tarde o temprano.
Las reflexiones y los pensamientos a los que se llegan en determinados momentos de la vida son una mierda en el 80% de los casos y la razón es la adolescencia y las malas conexiones cerebrales entre razón, lógica y sentimiento.
Lo único que nos quedará alguna vez para nosotros solos en nuestra vida será nosotros mismos, por eso lo más importante es ser tú mismo, no engañarte y quererte más que nunca, porque tú debes de ser para ti mismo, el mejor invento del ser humano.
Quiérete, mucho.
Llega un momento en el que aprendes, aprendes a ser tú, a conocerte y a sentirte tal y como te gusta sentirte. Te quieres, te mimas, deseas amarte más que cualquier otra persona. Comienzas a entender que la mayor relación de tu vida será contigo mismo y que la convivencia es necesaria, entre tu lógica y tus sentimientos.
Pero a veces llega un momento de confusión, de miedo. Tus sentimientos te contradicen y en ocasiones piensas que tu cabeza sigue un rumbo diferente al tuyo. No sabes qué hacer, si reír o llorar, si amar u odiar. Nadie te ayuda, es imposible. Todo en tu interior es una autopista colapsada por miles de vehículos que solo quieren escapar de allí e incluso unos se van pasando por encima de otros. Algo concreto y abstracto. Orden y caos en un mismo sitio. No se sabe lo que predomina. La conciencia se omite, suprimida y escondida en un refugio con la razón.
Decides acabar con esto, decides dejar de vivir. No quieres sentir eso. Quieres que todo esté perfecto ahí dentro y quieres descubrir de una vez cuál es tu verdadera elección, pero eso nunca llegará. Nada será perfecto ahí dentro ni aquí fuera. Nunca existirá la perfección.
Te lo prohiben, tiras todo, lloras y rompes.
Alguien te quiere, más que tú mismo. Alguien te dice que eres especial, que eres lo mejor y que no debes hacer ninguna de las cosas que tienes pensadas hacer, porque aunque no seas perfecto para ti, para alguien lo serás tarde o temprano.
Las reflexiones y los pensamientos a los que se llegan en determinados momentos de la vida son una mierda en el 80% de los casos y la razón es la adolescencia y las malas conexiones cerebrales entre razón, lógica y sentimiento.
Lo único que nos quedará alguna vez para nosotros solos en nuestra vida será nosotros mismos, por eso lo más importante es ser tú mismo, no engañarte y quererte más que nunca, porque tú debes de ser para ti mismo, el mejor invento del ser humano.
Quiérete, mucho.
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