miércoles, 12 de febrero de 2014

Enfrente al ordenador otra vez. Todo se me empieza a hacer difícil. Todo sigue su curso, y como buen progreso tiene cambios, unos mayores y otros menores, unos que duelen y otros que no, pero nunca se olvida todo.
Llega un momento en el que aprendes, aprendes a ser tú, a conocerte y a sentirte tal y como te gusta sentirte. Te quieres, te mimas, deseas amarte más que cualquier otra persona. Comienzas a entender que la mayor relación de tu vida será contigo mismo y que la convivencia es necesaria, entre tu lógica y tus sentimientos.
Pero a veces llega un momento de confusión, de miedo. Tus sentimientos te contradicen y en ocasiones piensas que tu cabeza sigue un rumbo diferente al tuyo. No sabes qué hacer, si reír o llorar, si amar u odiar. Nadie te ayuda, es imposible. Todo en tu interior es una autopista colapsada por miles de vehículos que solo quieren escapar de allí e incluso unos se van pasando por encima de otros. Algo concreto y abstracto. Orden y caos en un mismo sitio. No se sabe lo que predomina. La conciencia se omite, suprimida y escondida en un refugio con la razón.

Decides acabar con esto, decides dejar de vivir. No quieres sentir eso. Quieres que todo esté perfecto ahí dentro y quieres descubrir de una vez cuál es tu verdadera elección, pero eso nunca llegará. Nada será perfecto ahí dentro ni aquí fuera. Nunca existirá la perfección.
Te lo prohiben, tiras todo, lloras y rompes.
Alguien te quiere, más que tú mismo. Alguien te dice que eres especial, que eres lo mejor y que no debes hacer ninguna de las cosas que tienes pensadas hacer, porque aunque no seas perfecto para ti, para alguien lo serás tarde o temprano.

Las reflexiones y los pensamientos a los que se llegan en determinados momentos de la vida son una mierda en el 80% de los casos y la razón es la adolescencia y las malas conexiones cerebrales entre razón, lógica y sentimiento.

Lo único que nos quedará alguna vez para nosotros solos en nuestra vida será nosotros mismos, por eso lo más importante es ser tú mismo, no engañarte y quererte más que nunca, porque tú debes de ser para ti mismo, el mejor invento del ser humano.

Quiérete, mucho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario