domingo, 26 de mayo de 2013

He vuelto.

Tres meses fuera de este territorio, de este dominio llamado blog, en el que las letras se apropian de ti y salen de tu cabeza con la simple herramienta de los dedos, esas pequeñas articulaciones que hacen que un solo movimiento de ellas te lleve a la gloria.

La razón por la que no escribo es simple, me he enamorado.
Si ya veíais antes mi blog, sabréis que miles de entradas publicadas aquí eran dedicadas al amor y que yo, gracias a la madurez y a mi sentido común en pleno auge de germinación , las borré.

Seguramente diréis que se puede estar enamorado y ser maduro a la vez, obviamente sí se puede, pero esas entradas me aburrieron y las borré.
Realmente esta entrada no la hago para hablaros del tremendo especimen del que ando enamorada por unas calles gallegas, pues no, simplemente lo hago porque me han dicho que lo tengo abandonado, nothing more.

Las cosas me van yendo guay, lo siento, pero no hablo de mi familia en Internet, estudios van yendo también, amistades guay, todo bien.
Hasta que llega la noche. Es horrible como todo en pocos segundos te puede arruinar toda una jornada de risas y carcajadas. Al llegar la noche parece que la felicidad y las sonrisas huyen de ella para cobijarse en cualquier parte donde no haya una persona para contentarla.
Al llegar la noche todo desaparece de tu mente, excepto los miedos, los errores y toda cuanta cosa mala se halle en tu mente.

La mayoría de la gente tiene miedo de noche, miedo al miedo, es lo que tengo yo.
Últimamente tengo miedo a todo, parece que mi poco poderío se escapa por la puerta al anochecer.
Cuando intento dormir no puedo y escribo zurulladas como la que escribo en este momento y a esta hora.
No puedo dormir, soy incapaz de conseguirlo y tan pronto como apague este ordenador desde el que escribo me echaré en cama plácidamente, pensaré en algo que quiero  e intentaré dormir sin apenas obtener un pobre resultado.

Y así mantengo un día a día lleno de minuciosas rutinas que parecen mandadas por cada ser que me cruzo día a día.
Solo os diré que no temáis a nada y menos a la noche, esa dama que se viste de negro porque piensa que hay que guardar luto al irse el día.
Tan pronto cerréis los ojos pensad en esas grandes personas que os acompañan día a día en vuestro camino por la vida, viviendo cada momento entre felicidad, cometiendo errores y perdonándolos porque solo uno mismo será quién de cometerlos, reconocerlos y corregirlos y eso es lo único que tenéis que tener en cuenta en vuestra vida.

Nunca pretendáis ser los mejores ni caer bien a todo el mundo, un día inesperado te encontrarás con una persona que opine como tú, con la que compartas aficiones y gustos. Simplemente espera a encajar en algún lugar de la vida , pero nunca cambies por nadie, sé siempre tú mismo.

Y si alguna vez te dicen que por qué has cambiado de opinión sobre algo, diles que no has cambiado, que has madurado y que obviamente nunca podrás opinar de la misma manera toda la vida, porque en cada edad te fijas más en unas cualidades de cierta cosa que en otras, como debe de ser.

Y hasta aquí mi regreso al blog.

Un saludo galleteros, la vida es corta, comed galletas.

PAZ Y ROCK AND ROLL BABYS!

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